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Valles encantados y montañas de leyenda en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Los Parques Nacionales son expresión de los parajes más bellos y mejor conservados de la naturaleza española, y ensalzan emblemáticamente su función protectora y la vinculación del hombre con su conservación y disfrute. El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es uno de los quince espacios que componen la Red española de Parques Nacionales; fue declarado como tal el 16 de agosto de 1918 y ampliado en 1982.

Cuatro valles y un macizo montañoso central, conforman este espacio natural de dilatada historia. Algunos lugares de alta montaña son muy emblemáticos, como en el caso de la Brecha de Rolando, puerta natural a 2.800 m. de altitud que abre las fronteras con el Parque Nacional de los Pirineos en Francia.

Nieve, glaciares, bosques de hayas y abetos, cascadas en el fondo de los valles y desiertos de altura componen estos paisajes. Escenarios de montaña que son el destino de miles de excursionistas y montañeros que siguen el camino emprendido hace dos siglos por los primeros pirineístas, en el respeto hacia la naturaleza a través de su conocimiento.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Domina su orografía el macizo de Monte Perdido (3.355 m), con las cimas de las Tres Sorores, desde donde derivan los valles de Ordesa, Pineta, Añisclo y Escuaín. Un paisaje de grandes contrastes: la extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtra por grietas y sumideros, contrasta con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos. Existe una leyenda que cuenta el nacimiento de estas tres montañas:

“Cuenta la leyenda que tres hermanas cristianas vivían en un poblado de los valles de la provincia de Huesca, las muchachas se estaban preparando para contraer matrimonio con tres muchachos que vivían en su mismo pueblo, las tres contaban con el beneplácito de su padre que se encontraba muy orgullo por la boda. Sin embargo, aconteció que los godos invadieron la aldea y después de una dura batalla la devastaron completamente, llevándose a todos los hombres como prisioneros. Pero las mujeres consiguieron huir a los bosques cercanos y, cuando estuvieron seguras de que la batalla había acabado, regresaron al devastado poblado. Al volver, las tres hermanas no encontraron a su padre y tampoco a sus novios, pero encontraron a un soldado godo que resultó herido en la batalla, ellas le ayudaron a curarse y él les prometió que conseguiría liberar a sus seres queridos presos.

Después de curarse de sus heridas, el soldado godo no cumplió su promesa, las engañó diciéndoles que su padre y sus tres novios habían renegado del cristianismo y se habían casado con tres mujeres godas. Aunque, la verdad era que los cuatro habían intentado huir cuando estaban presos y habían sido asesinados por los godos. Ellas, descorazonadas, decidieron no volver a su aldea y con el tiempo acabaron casándose con tres soldados godos.

Al día siguiente de la boda, se les apareció a las tres el espectro de su padre. Con dureza les recriminó por sus actos y su conversión al arrianismo. Las tres hermanas, avergonzadas por lo que habían hecho, huyeron a las montañas, pero cada noche se les seguía apareciendo el espectro del padre. Una noche, provocó con toda su ira un enorme vendaval que mató a las tres hermanas. La naturaleza acabó cubriéndolas de nieve y piedra, dando así origen y forma a las montañas a las Tres Soroes: Monte Perdido, el Cilindro de Marboré y el Soum de Ramond o Pico de Añisclo.”

Existen más de 1500 especies de la flora pirenaica en un gran jardín botánico de montaña donde conviven especies comunes con otras endémicas o exclusivas de estas montañas, como la madreselva de los Pirineos, la corona de rey o la oreja de oso, que crecen por todos los rincones del Parque, en las altas cimas, entre las grietas de las rocas o a la sombra de los hayedos.

La fauna pirenaica, especialmente la ligada a los hábitats alpinos y subalpinos de la alta montaña se halla presente en el Parque y se han catalogado hasta el momento un total de siete especies de anfibios, trece de reptiles, cuatro de peces, al menos ochenta aves nidificantes y más de cincuenta mamíferos. En las aguas frías de los ríos, arroyos e ibones de montaña viven las abundantes truchas, el endémico tritón de los Pirineos o el desmán. La rana pirenaica fue descrita como nueva especie en las inmediaciones del Parque en el año 1992. Marmotas y manadas de sarrios son mamíferos fáciles de observar en los altos pastizales subalpinos. El Bucardo, subespecie endémica de cabra montés, encontró a principios del siglo XX en la umbría del valle de Ordesa su último refugio antes de extinguirse. En las zonas más altas, tan sólo el gorrión alpino, el acentor alpino y el lagópodo alpino logran soportar las difíciles condiciones de estos medios boreales. El quebrantahuesos,  rapaz amenazada, cuenta con varias parejas reproductoras dentro del Parque. El águila real, la chova piquigualda, y el buitre leonado son aves de costumbres rupícolas en un desafío permanente al vértigo.

¿Queréis conocer la naturaleza pirenaica? El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido está muy cerca de nuestros apartamentos.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

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