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Biescas1

El Alto Gállego pueblo a pueblo

Ahora que llega el buen tiempo, vamos a hacer un repaso de los pueblos que conforman la comarca del Alto Gállego.

Biescas

Ha gozado siempre de una privilegiada situación geográfica, a 875 metros de altura y en medio del único puente existente para acceder a los valles de Tena y Ara. Con población desde el Neolítico, gran parte de la localidad ardió durante la Guerra Civil. Antaño, artesanal y ganadera, hoy se ha convertido en un atractivo centro de ocio y de actividades deportivas.

Qué se puede visitar:

Parajes naturales: Dolmen y ermita de Santa Elena, “Señoritas de Arás” en Sobremonte, Ibón de Piedrafita de Jaca, Lasieso, Parque Arratiecho en Biescas y posibilidad de realizar excursiones a Ordesa, Valle de Artouste, La Garcipollera, etc.

Conjuntos urbanos de interés: Núcleos de Piedrafita de Jaca, Aso, Yosa, Betés, Oliván, Susín, Espierre, Barbenuta y Barrios del Salvador y San Pedro en Biescas.

Iglesias románicas y mozárabes del Gállego: San Juan de Busa, Susín, Barbenuta, San Bartolomé de Gavín, San Salvador en Biescas, Oliván, Orós Bajo, Espierre y Betés.

Además numerosas casas-fuertes y edificios singulares repartidos por todo el término municipal.

 

Caldearenas

Localidad emplazada al margen izquierdo del río Gállego, cuenta con nuevas iniciativas en el sector turístico que completan la actividad agrícola y ganadera que siempre ha tenido este municipio. Con 275 habitantes, su bella arquitectura popular se suma al encanto de una naturaleza en estado virgen.

En cuanto a comunicaciones se accede por la N-330 Huesca-Somport con el alto de Monrepós. A la altura del Hostal de Ipiés se coge el desvío que comunica con la carretera HU-230. Después, se conecta la local HU 230 Orna-Latre-Javierrelatre con la autonómica HU 1205 San Juan de la Peña-Puerto de Oroel. El curso del río Gállego es aprovechado por el recorrido de la línea Zaragoza-Canfranc con paradas en las estaciones de Anzánigo y Caldearenas.

Qué se puede ver:

1ªRuta: Aquilué, Virgen de los Ríos, San Vicente, Serué.

2ªRuta: Javierrelatre, Anzánigo

-La Iglesia Parroquial de los Santos Reyes, románica del siglo XII, chimeneas tronco-cónicas de carácter popular

-El Puente de Anzánigo

-La de Izarbe y su entorno

3ªRuta: La Iglesia parroquial de Latre, románica del siglo XII. Pueblos en ruinas por cuyas pistas se puede acceder a Peña Oroel por su parte más meridional.

Se puede practicar la caza en su estado virgen en contacto con la naturaleza y la pesca deportiva en el coto de Santa Quiteria en el río Gállego entre Javierrelatre y Anzánigo y pasear por la ermita de la Virgen de los Ríos.

 

Hoz de Jaca

Uno de los tres municipios (junto a Sallent y Panticosa) que cuenta con Ayuntamiento propio en el Valle de Tena. Situado a 1.270 metros en la cara noroeste de peña Blanca y sobre el pantano de Búbal, es un magnífico mirador para contemplar las bellezas naturales del entorno. Sus 87 habitantes se dedican sobre todo a la ganadería y al turismo.

Qué se puede hacer:

Las fiestas patronales, que se celebran en agosto en honor a San Lorenzo, cuentan con la originalidad de celebrar el día 14 una cena con oveja a la pastora en la plaza del pueblo y preparada entre los vecinos, además de la merienda de fin de fiestas, que se celebra el día 15, donde cada año una casa aporta el pan y el vino.

Qué se puede ver:

Hoz de Jaca es un buen punto de partida para multitud de excursiones, tanto a pie como en bicicleta de montaña, así como para la práctica de deportes náuticos en el pantano y de la escalada.

Destacan por su facilidad dos itinerarios: de Hoz a Panticosa por Frazacoz y de Hoz al Pueyo por la Aliana a los Ibones de Sabocos y Asnos.

 

Panticosa

Situado a 1.184 metros de altitud, es un punto de vieja atracción turística por la fama de sus baños termales, que se explotan desde época romana y edificios modernistas.

Qué se puede ver:

Desde el pueblo, viejos caminos de explotación agropecuaria y forestal conducen a algunos de los rincones naturales más bellos del Pirineo como los Ibones de Sabocos y Asnos, el Valle de la Ripera, el Ibón de Catieras y la Peña de Santa María que los amantes de la naturaleza pueden descubrir poco a poco.

Por otra parte, una carretera llena de curvas conduce al visitante hasta el circo de Panticosa, con el Ibón de Baños en el que se reflejan las altas montañas de más de 3.000 metros. Argualas, Algas, Garmo Negro, y junto a éstas los Picos del Infierno, la Gran Facha, el Balaitus, cita obligada de montañeros.

Es también Panticosa un punto de partida para llegar en menos de hora y media al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, San Juan de la Peña, Los Mallos de Riglos, Serrablo, Pau, Lourdes…etc.

Qué se puede hacer:

Además de curarse en salud, aprovechando todas las propiedades de las aguas de Panticosa, se puede practicar la pesca, el senderismo, el alpinismo, la escalada, el descenso de barrancos y la bicicleta de montaña.

Desde no hace muchos años, Panticosa tiene su propia estación de esquí, a la que se accede con un telesilla que sale del mismo pueblo.

 

Sabiñánigo

La transformación de villa rural en centro industrial no le ha restado encanto a su casco viejo enmarcado en el paisaje prepirenaico. Un papel importante en su desarrollo jugó el tendido del Canfranc y el establecimiento de algunas industrias químicas y del aluminio a principios de siglo, que hicieron que la población aumentara desde las 100 personas a las casi 10.000 existentes actualmente.

Qué se puede ver:

El turista que se acerque a conocerlo no puede marcharse sin ver el Museo Ángel Orensanz y Artes Populares del Serrablo, que cuenta con una importante muestra etnológica. Fue creado con fotografías y materiales que hablan del gran éxodo poblacional que tuvo lugar en décadas anteriores.

Los instrumentos de uso cotidiano del altoaragonés contrastan con las concepciones escultóricas vanguardistas de Orensanz.

Qué se puede hacer:

Sabiñánigo es un buen punto de partida para iniciar la Ruta del Serrablo salpicada de iglesias románicas, dignas de ser visitadas.

Para los que se acerquen a Sabiñánigo en viaje cultural, también es un buen lugar desde el que ir a conocer el Museo del dibujo de Larrés que ofrece una buena panorámica del trabajo realizado por dibujantes españoles a lo largo de este siglo.

 

Sallent de Gállego

Es el corazón del Valle de Tena. Situada junto al límite de Francia, a 1.035 metros de altitud, está en la confluencia de los ríos Gállego, Aguas Limpias y Pondiellos.

Con 937 habitantes censados, está constituida por el propio pueblo y los núcleos de Formigal, Lanuza y Portalet. Aunque la ganadería y la agricultura siguen sustentado su economía, junto con la industria hidroeléctrica, cada vez es mayor la importancia del turismo.

Qué se puede ver:

La Iglesia de Santa María de Sallent, de estilo gótico, una sola nave y tres bóvedas, la mandó construir en 1524 Juan de Lanuza, virrey de Aragón.

En el centro de Sallent está el sencillo puente romano en un solo arco sobre el río Aguas Limpias y la antigua puerta románica con sus ventanales.

Trasladada y reconstruida en Formigal, destaca la iglesia románica de Basarán con sus frescos y pila bautismal.

Qué se puede hacer:

En invierno, el principal atractivo es la práctica del esquí en Formigal, con sus 18 remontes y dos carreteras de acceso a puntos localizados con 50 Kms. Esquiables y 80 monitores. Con todos los servicios completos de un gran centro turístico, sin olvidar su renombrado ambiente nocturmo.

La pesca de truchas en los ríos y lagos de Sallent, así como la caza mayor y menor de especies pirenaicas son otros atractivos de un municipio, en el que también puede practicarse la escalada deportiva con cursillos y monitores.

Los deportes náuticos en los embarcaderos próximos al embalse de Búbal y los famosos espectáculos nocturnos en los Festivales de Lanuza, son otras de las múltiples actividades que pueden realizarse.

 

Yebra de Basa

Con 198 habitantes, este pueblo es la capital del valle del que toma su nombre, y famoso sobre todo por la romería que se celebra el 25 de junio coincidiendo con las festividades del solsticio de verano.

Sólo en esta fecha, es posible ver el baile típico, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII. Es un baile de palos que se acompaña del salterio y del chiflo. También ha sido recuperada la pastorada: diálogo jocoso entre el mayoral de los danzantes y el zagal del que se sirve el pastor.

Qué se puede ver:

Yebra de Basa: Iglesia parroquial del gótico aragonés del siglo XVI que guarda el relicario de Santa Orosia del siglo XV. También es visitable la ermita de Santa Orosia con los santuarios rupestres de San Blas y la ermita de Santa Cruz del siglo XVIII.

Merecen destacarse las iglesias parroquiales de San Julián, Sobás y Fanlillo.

En Orús existe una iglesia de similares características al románico de la Catedral de Jaca con un ábside decorado con escenas de la vida de San Juan Bautista que se puede ver en el Museo de Docesano de Jaca. 

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